lunes, 9 de julio de 2018

INSTRUMENTAL, de James Rhodes, o mi peor reseña



Título: INSTRUMENTAL: Memorias de música, medicina y locura.
Autor: James Rhodes
Editorial: Blackie Books
Año: 2015
Género: Memorias.
Número de páginas: 288
Sinopsis:
Me violaron a los seis años.
Me internaron en un psiquiátrico.
Fui drogadicto y alcohólico.
Me intenté suicidar cinco veces.
Perdí la custodia de mi hijo.
Pero no voy a hablar de eso.
Voy a habar de música.
Porque Bach me salvó la vida.
Y yo amo la vida.

James Rhodes es uno de los más eminentes concertistas de piano de la actualidad y un gran renovador de la música clásica. Ha protagonizado documentales para la BBC y Channel 4, escribe en TheGuardian y ofrece recitales en todo el mundo.

Mi opinión:
Yo es que no sé ni por dónde empezar. Tengo tanto, y a la vez, tan poco que decir sobre este libro, que no consigo organizar mis ideas. Empezaré diciendo que es lo más complejo que he leído jamás.

A mí se me ha revuelto algo por dentro, algo que ya no es igual. He intentado comparar esta sensación con un montón de cosas, pero sólo me salen metáforas que no consiguen reflejar todo lo que pienso. ¿Sabéis ese momento en el que estáis ante el atardecer más bonito que os podáis imaginar, y estáis maravillados, e intentáis hacer una foto para intentar conservar ese instante, pero la foto no le llega ni a la suela de los zapatos a la realidad? Pues eso mismo siento, que no debería reseñar este libro porque cualquier cosa que pueda decir no le llegaría ni a los bajos del pantalón.

Aun así, haré un intento, porque quiero que mucha gente lea este libro, porque es necesario. Pero quiero que lo lean con cuidado, con tranquilidad y con respeto.

Yo no conocía a James Rhodes, de verdad. Sé que ahora está muy de moda en España, y sobre todo en Madrid. Pero yo no sabía quién era. A mí me encanta escuchar la radio los sábados por la mañana, y siempre me engancho a la tertulia político-graciosa de las 11. Como me “conecto” un rato antes, siempre escucho a un tío que habla de música clásica. Un tío gracioso, que habla en inglés, que intenta enganchar contando anécdotas sobre los músicos de los que habla o de su propia vida. Me mola mucho esa sección de ese entusiasta de la música clásica de los sábados por la mañana.

Y luego, la pasada Noche de Los Libros, en Madrid, hice una cola de una hora y media para ir a ver a Andreu Buenafuente, ya que soy súper fan de su programa Nadie Sabe Nada de los sábados al mediodía, también en la radio. Buenafuente iba a charlar con un tío en el edificio de la Puerta del Sol, sobre libros y música. Me pareció un planazo, y aunque lo tuve que ver de pie al fondo de la sala, lo disfruté mogollón.

¡Pero ahí estaba! ¡Buenafuente estaba charlando con el tío de la radio de los sábados por la mañana! Ahí aprendí que se llamaba James Rhodes, que había publicado ya dos libros, que era muy gracioso y que tocaba el piano con los ojos cerrados. A pesar de estar en una sala con a saber cuántas cientos de personas, de pie, al fondo, sin ver un pimiento… creedme que fue… íntimo, y tierno, y divertido y especial.

Unas semanas después vi a Rhodes firmando libros en la Feria del Libro de Madrid. Quise que me firmara su libro, y contarle que primero le había escuchado, y luego le había visto, y ahora estaba hablando con él y que iba luego a leerle en sus novelas (una manera rarísima de conocer a alguien, ¿no?), pero la cola daba la vuelta a medio Retiro y ni siquiera lo intenté.

Entonces me hice con Instrumental, su primera novela, sólo que yo no sabía que NO era una novela. ¿Una autobiografía, tal vez? Ni siquiera sé cómo definirlo, pero tampoco hace mucha falta. Empecé a leer, y a mí me dio la vuelta el mundo.

De verdad que no sé cómo describir el libro (lo he intentado, ¿eh?, he escrito unas diez frases y las he borrado todas). Supongo que os podéis quedar con la descripción de la contraportada para saber un poco de qué va. Rhodes describe la que ha sido su vida. Su compleja, durísima, indeseable-aunque-en-ocasiones-alucinante vida. No hay palabras para hacerle justicia a una buena descripción, igual que no conseguiréis que ese atardecer se vea igual de espectacular en la pantalla del móvil.

Veamos, James Rhodes describe en este libro los abusos sexuales que sufrió a los seis años. Corrijo, no describe los abusos, describe sus consecuencias. Lo que el sintió, sufrió y vivió durante los siguientes veinticinco años. Y sí, puedes estar treinta años sufriendo las secuelas de una violación, porque no se queda en ese momento. Es una espiral en aumento.

Quedaros con que hay que leerlo. Está impecablemente escrito, de verdad. A nivel “técnico”, es perfecto el equilibrio entre descripciones, pensamientos, metáforas, bromas (algunas macabras, otras no tanto), lecciones y explicaciones.

Mirad, me voy a confesar un poco. Yo vivo con una eterna sensación de que no tengo la suficiente capacidad para captar la maravillosidad que hay en el mundo. Es algo que me pasa mucho, por ejemplo, con el arte moderno (sí, el cubismo y esas cosas). Sé que hay algo maravilloso ahí que yo no he conseguido ver aún. Y no, no soporto a los que se quedan tan anchos diciendo “No me gusta el arte moderno porque no lo entiendo”. Yo tampoco lo entiendo, pero al menos tengo la sensación de que sé que me estoy perdiendo algo.

Al leer este libro, he notado como si existiera un espectro de experiencias, y sobre todo de sentimientos, de los que yo era absoluta desconocedora. No sabía que se podía llegar a sufrir tanto, durante tanto tiempo. Me declaro total ignorante del sufrimiento de lo que bien se llama supervivientes de los abusos. Y qué estúpido me suena ahora ese vacío comentario de “sí, me lo imagino, te entiendo…” que todos hemos soltado alguna vez ¡¡sin tener ni puta idea!!

Es que es difícil hablar de esto sin hacer spoilers. Por eso me quedo con la frase del inicio:


En conclusión, me parece una manera magnífica de abrir la mente, de crecer, de conocer más, de saber y de actuar mejor. 
LE-ED-LO.

Si acaso Rhodes me leyera, cosa a la que no aspiro, me encantaría decirle que ha hecho bien, muy bien, en contarlo, en narrarlo, en coger un hacha, abrirme el cerebro y meterme dentro toda esta información que me ha ayudado a cambiar, a mejor, mi percepción sobre muchos temas importantes: la defensa de las personas, los límites de la tolerancia, que hay cosas que es necesario denunciar sin parar hasta que se comprenda, a estar alerta a esa negativa tendencia o actitud de “mejor no hablar de ello”, de no rechazar cosas sólo porque sean incómodas…

Sí es verdad que no perdono la explicación de los “beneficios” de las cuchillas. Me parece una información peligrosísima que, en mi caso, me encantaría desaprender. Ojalá pudiera borrarse del libro.

Nota: un 10.




lunes, 25 de junio de 2018

Siete datos y dos predicciones sobre Joël Dicker, en la presentación de su nueva novela


Ya está aquí, ya llegó… ¡la nueva novela de Joël Dicker!

O como se debería decir, Joéééél Dickééééggg, porque el autor no es americano sino suizo francófono. ¿Qué ya lo sabíais? Pues van aquí unos cuantos apuntes más que tal vez no conocíais del autor de misterio del momento.

Fue el pasado jueves, durante la presentación de su última novela, La desaparición de Stephanie Mailer, en el Espacio Fundación Telefónica, cuando contó por qué todas sus novelas transcurren en Estados Unidos, y no, por ejemplo, en su Suiza natal (ni siquiera en Europa). Jöel Dicker pasó muchos veranos de su infancia en EE.UU., donde vivían sus primos. De estas vacaciones tiene recuerdos estupendos, pero no es éste el motivo de su repetida vuelta al  continente americano para situar sus novelas. Según contó el propio autor, más de una vez ha intentado situar sus novelas en Suiza (sin ir más lejos, La desaparición de Stephanie Mailer empezó situada en Ginebra, pero tras muchos intentos, no conseguía encajar la historia con el lugar).

Para Dicker, las ventajas de elegir Norteamérica son dos, la primera es conseguir “alejarse” de la historia, que tenga menos tintes autobiográficos que puedan contaminar la trama (cosa de la que doy fe: sus novelas tienen muchas cosas positivas y una de ellas es la “ausencia” del autor a la hora de leer. Son los personajes lo que narran, algo que otorga mucho realismo y que no todos los escritores consiguen).

La segunda es la elección de este tipo de pueblos americanos pequeños y aislados. Como él mismo cuenta, una historia de asesinatos nunca funcionaría en París o Nueva York, porque son lugares donde se producen crímenes casi todos los días. En un pueblo pequeño, en cambio, un asesinato o una desaparición se convierte en el centro de atención, y todos los personajes pueden formar parte de la trama. Y antes de que me acuséis de spoileadora, no tengo ni idea de si a nuestra nueva amiga Stephanie Mailer la asesinan o no.

Y hablando de personajes, algo muy curioso que comentó el autor durante la charla con su entrevistadora, la escritora Berna González Harbour, fue que una de las ideas que dieron pie a la historia de Stephanie Mailer fue su deseo de aplicar en una novela la teoría de los Seis Grados de Separación, esa que dice que todas las personas del planeta están conectadas por una cadena de conocidos de máximo seis personas (otras teorías más actuales reducen este número de personas en entornos como Facebook sólo a tres). La idea de Dicker era, por tanto, escribir la novela con un máximo de seis personajes, pero como él mismo confiesa, la cosa se le fue de las manos, y en Stephanie Mailer encontraremos más de una treintena de personajes. Sus palabras al respecto fueron, literalmente… oh megde!

Otra curiosidad: si habéis leído al menos una o dos novelas de Dicker, sabréis su curiosa forma de narrar “a saltos”, combinando trozos de la historia en el presente y el pasado, lo que fomenta mucho el misterio y la emoción (ejemplo: “pareja de enamorados en el presente… en el siguiente capítulo, que transcurre muchos años después, uno de los dos está muerto… vuelta al pasado en el siguiente capítulo y todo es bello y maravilloso… Momento intriga: ¿cómo puede ser que se mueeeeera? ¡¡quiero saber qué pasa ya!!” Y así hasta el capítulo final. El rey de la intriga, este Dicker). Pues atención, que gracias a una de las preguntas del público descubrimos dos cosas: que Dicker no tiene ni idea de lo que va a pasar en su novela (no planea toda la trama antes de empezar a escribirla) ¡y que la escribe tal cual se lee! Es decir, con los mismos saltos temporales. Como él mismo explicó, su método es un 90% de escritura (de seguido) y  un 10% de retoques, con los que puede llegar a cambiar alguna cosilla de sitio.

Impresionante, ¿no?

De la charla me quedo con dos apuntes más: uno, la explicación que me tenía tan en vilo de por qué todas sus portadas (al menos las españolas) representan cuadros de Edward Hopper. ¿Alguno recuerda la exposición del Thyssen de hace unos años en Madrid sobre el pintor? Yo tuve la suerte de verla… ¡y Jöel Dicker también! Más allá de las fantasías de #MiYoLiterario que considera que esto es cosa del destino (aquí no se va a mencionar nada sobre lo guapo y majo y guapo que es el autor), Dicker explicó lo mucho que le gusta este artista, especialmente porque “sus cuadros no sólo sorprenden por lo que representan, sino por lo que NO representan. En los cuadros de Hopper nunca se ve lo importante, es como si todos ocultaran algo” y eso es lo que hace que para él tengan tanta conexión con sus novelas negras de misterio.


Fueron muchas más las cosas que Dicker contó en la presentación (la verdad es que parecía que le habían dado cuerda y se pasaba de diez a quince minutos, sin exagerar, contestando cada pregunta que le hacía su interlocutora), pero me quedo con su sentido Merci, merci, merci, con la mano en el corazón, agradeciendo las palabras de Berna González sobre su gran literatura y mejor aún persona.   

¿Ganas de nueva lectura? Yo no veo la hora de devorar las 650 páginas de este novelón (nunca mejor dicho… ¿sabíais que la versión original tenía 1200 páginas?). Gracias al universo que a Dicker se le da tan bien el bisturí como la intriga.




domingo, 10 de junio de 2018

SIGO SIENDO YO, de Jojo Moyes



Título: SIGO SIENDO YO
Autor: Jojo Moyes
Editorial: Suma de Letras
Año: 2018
Género: Novela romántica.
Número de páginas: 540  
Sinopsis: Lou Clark sabe demasiadas cosas…
Sabe cuántos kilómetros hay entre su nuevo hogar en Nueva York y su nuevo novio, Sam, en Londres.
Sabe que su jefe es un buen hombre y sabe que su mujer le está ocultando un secreto.
Lo que Lou no sabes es que está a punto de conocer a alguien que va a poner toda su vida patas arriba.
Porque Josh le recordará tanto a un hombre que conocía que hace que el corazón le duela.
Lou no sabe lo que hará a continuación, lo que sí sabe es que lo que decida lo cambiará todo para siempre.

Mi opinión:
Aviso a navegantes perdidos (muy perdidos). Esta es la tercera parte de una trilogía, y la primera indicación para no perderse es que es fundamental leerla completa para entenderla.

Tal vez esta indicación sea absurda dado que la primera parte de la trilogía, titulada “Yo antes de ti”, es conocidísima, tanto por la novela en sí como por su adaptación al cine. Una historia triste, conmovedora e inesperada. Si no la habéis, leído, LEEDLA.

La segunda parte, “Yo después de ti” (sí, spoiler en sí mismo, el título) es una novela de transición que cualquiera, tras terminar la primera parte, creería totalmente innecesaria. Pero en este post me centraré en la tercera, que es la que le da más sentido a la continuación.



La tercera novela es difícil de explicar sin hacer spoilers, así que me voy directamente a lo que me ha enganchado de ella. De verdad que para mí es difícil que una historia romántica me atrape. Pero es que esta no es una novela romántica, no al estilo clásico. Sí va de las relaciones, pero la relación más importante de estas novelas es la que se tiene con uno mismo.

La protagonista es una locura, dan auténticas ganas de zarandearla al principio, pero tras “pasar con ella” por tantas cosas, la conoces, y la entiendes. Eso es lo magnífico de esta trilogía. Va de cómo la prota soluciona sus problemas, supera sus muchas, muchas adversidades (no al estilo sobrevivir a una guerra, sino al estilo de conocer quién eres, dejar de huir de tu propia personalidad, averiguar qué quieres para ti), de escuchar tus pensamientos y reconocer que, en realidad, no te atreves a hacer lo que quieres. Es imposible no identificarse con Louisa, la prota, porque te cuenta todos sus pensamientos, y eso te hace entenderla al máximo.

Te sientes su amiga, te parece que cada día te cuenta cómo le ha ido el día, sus problemas, cómo se ha sentido, lo que le gustaría hacer. La novela te hace sonreír, y te hace soltar lagrimones. También te hace tener que tapar con la mano las filas de abajo porque no puedes aguantarte a mirar el final del párrafo en algunos momentos de máxima tensión. Así que, contra todo lo que transmite su portada o su sinopsis, es una novela emocionante.

Yo la recomiendo si te apetece leer algo íntimo, una historia sin tintes épicos, real, sencilla pero que engancha. Si te apetece enamorarte de sus protagonistas, o tomarte un café y que una amiga te cuente sus problemas, las novelas de Jojo Moyes son altamente recomendables.



Nota: un 8,5.



domingo, 11 de marzo de 2018

IDIOTIZADAS, POR MODERNA DE PUEBLO


Título: IDIOTIZADAS. Un cuento de empoderadas
Autor: Moderna de Pueblo (Raquel Córcoles)
Editorial: Zenith
Año: 2017
Género: Novela gráfica, humor.
Número de páginas: 208 
Sinopsis: Moderna de Pueblo ha crecido escuchando frases como “eso no es propio de una señorita”, “esa es una zorra” o “el día de tu boda será el más feliz de tu vida”. Pero tras mudarse a la ciudad y conocer a Zorricienta, Gordinieves y la Sirenita Pescada, va despertando de esas y muchas otras idiotizaciones y emprende un largo camino para desaprender lo que nunca deberían habernos enseñado.  

Mi opinión:
A mí esta muchacha me lleva la delantera.

Moderna de Pueblo empezó con su primer comic, titulado “Soy de pueblo” que publicó gracias al premio concedido a su blog. Está claro que me sentí muy identificada, porque yo también era justo entonces chica-de-pueblo-que-se-muda-a-la-ciudad. Peor aún, era chica-de-isla-que-está-más-lejos-todavía-que-se-muda-a-la-ciudad. Y me encantó. Y me hice fan, muy, muy, fan. Tan, tan fan que me leía todo lo que ella sacaba.

Y lo siguiente que sacó fue “Los capullos no regalan flores”, otro comic genial que ya os conté en la reseña (aquí). Y luego “El cooltureta”, y luego ilustró libros que otros escribían, como “dejar de amargarse para imperfectas”, que me destrozó bastante los esquemas, en el mal sentido (también lo conté aquí). Y llegamos a este año, que tras un parón muy grande (en cuanto a comics se refiere, que esta mujer no para de hacer cosas) sale IDOTIZADAS.

Ya os digo que son fan, así que la sigo en redes, y sabía el revuelo que estaba causando esta publicación antes de leérmela. Le han caído críticas a la muchacha por todos los lados, y en el otro bando, se la ha alzado como la voz moderna del feminismo. En fin, qué presión.



Como buena seguidora, me moría de ganas por leerlo. Recordemos que estoy en pleno #añográfico y, como ya he contado, más allá de Moderna de Pueblo y Pedrita Parker, mis escarceos con las novelas gráficas eran inexistentes. Fue el mio amore particulare el que me lo regaló, y el tío aprovechó para leérselo antes que yo. Sus lapidarias palabras fueron: “Me vas a dejar cuando te lo leas”. Ala, más presión.

Y sí, ya me lo he leído. Y sí, lo he disfrutado. Mucho y mogollón. Y ya lo siento, pero la gente es una EXAGERADA. Es un comic, de Moderna de Pueblo, al estilo de Moderna de Pueblo, donde ella te cuenta SU VISIÓN y su EXPERIENCIA de la vida, que da risa porque la mitad de las veces coincide con TU VISIÓN y tu EXPERIENCIA de la vida. Porque a todos y a todas se nos pasan las mismas tontadas por la cabeza. Porque todos hacemos el ridículo, porque todos tenemos las mismas aspiraciones secretas, porque todos dudamos un montón de si tomamos las decisiones adecuadas. Es un comic cómico (si se me permite la rima) que enseña mucho pero sin ser MORALISTA, que es de lo que lo están tildando en redes y medios.

Sinceramente, yo con los nuevos movimientos del feminismo aún no me he alineado porque creo que van más rápido que yo. Pero de ahí a convertir cualquier publicación en panfleto por los derechos de las mujeres, me parece una exageración muy innecesaria.

El comic mola, creo que es el que más me ha gustado de Moderna, pero porque la historia está muy trabajada, es largo (¡súper largo! cosa que yo adoro en un comic), es divertido, es gracioso, es ameno, es alentador. Tiene esas pequeñas cosas que molan de cualquier libro: puedes sentirte como si fueras amiga de los personajes, como si les conocieras y hubieras estado en su casa muchas veces. Tiene todas esas cualidades, y precisamente, lo que no tiene, es un discurso que intente moralizar a nadie.

 


Yo no sé vosotros pero yo eché en falta que alguien me dijera esto. Que no te va a caer una reprimenda por ser una mala-mujer al leerlo, y que no te vas a sentir como una fracasada profesionalmente sólo por tener novio, estar casada o que aspires a ser madre. Leedlo, porque mola, porque entretiene y porque da que pensar, pero con mucha libertad.

Me quedo con las ganas de ir a alguna de las presentaciones que la autora ha estado haciendo, para ver si voy tan desalineada como me da la impresión, porque yo no lo veo como un libro feminista. Pero es lo que tiene haberse quedado en chica-de-isla-que-está-más-lejos-todavía-que-se-muda-a-la-ciudad en vez de haber evolucionado a la cooltu-desidiotizada a la que aspiro a ser.

Nota: un 10.

PS: Por si no queda claro lo mucho que se lo ha pensado Moderna, y lo normal que es sentirse perdida en esto de las opiniones sociales, os recomiendo su post sobre MIS VIÑETAS MÁS MACHISTAS.



domingo, 11 de febrero de 2018

La Casa de Hojas, o cómo tener pesadillas de verdad.


Título: La casa de hojas
Autor: Mark Z. Danielewski
Editorial: Alpha Decay
Año: 2013
Género: Misterio, ¿Terror?
Número de páginas: 736  
Sinopsis: Will Navidson, un famoso fotoperiodista premiado con el Pulitzer, se traslada con su familia a una casa en el entorno rural de Virginia en un intento de salvar su matrimonio, seriamente perjudicado por sus viajes continuos y su adicción al trabajo. Además de Navidson, la familia está compuesta por la hermosa ex-modelo Karen Green y los dos hijos pequeños de ambos. Muy pronto, Will descubre que la casa presenta una anomalía arquitectónica singular: su espacio interior es ligeramente más grande que el que debería ocupar según sus dimensiones exteriores. Este es el arranque de El expediente Navidson, un fascinante documento que narra los sucesos acaecidos en la casa de Ash Tree Lane, es decir La casa de hojas. Will Navidson tratará de averiguar qué secreto esconde La casa de hojas, al mismo tiempo que procurará poner a salvo a su familia. Un viaje para el que recabará la ayuda de todos los medios a su alcance, incluida la de su hermano gemelo Tom, un profesor universitario y hasta toda una expedición de espeleólogos. Mientras Will y sus seres queridos se enfrentan a los peligros de esa casa encantada, un joven tatuador de Los Ángeles, el carismático y tierno Johnny Truant, malvive y quema las noches a una velocidad vertiginosa de la mano de su inseparable escudero, Lude. Las historias de Truant y Navidson se entrelazarán gracias a un hallazgo que cambiará la vida de todos los personajes inolvidables que atraviesan esta monumental novela.

Mi opinión:
No sé ni cómo empezar. De hecho, ni siquiera tengo claro haberme leído una novela, un libro. Esto no es exactamente un libro, la verdad. Y de novela tiene pooooco, poooooco. Pero que eso no os eche para atrás.

¿Puede ser un libro algo más que un libro? Sí, porque este libro es una maqueta. De verdad.

Tal y como indica el título, en esta historia hay una Casa. Y si os digo que con la novela se recorre una casa, os imaginaréis descripciones de pasillos, ventanas, puertas, sótanos… sí, pero en este caso es más, muchísimo más.
Con este libro recorres la Casa de Ash Tree Lane.


                                                                              ESCALERAS
                                                               S
                                               E
                               B
                U
S


Y también                B
                              A
                              J
                              A            
                              S casi hasta el infierno.

Recorres un laberinto, y sientes cómo las paredes se estrechan. Lo ves, lo sientes y lo padeces. 
             
A ver, intentaré ser un poco más clara (no como la novela). Cuando lees este libro, te enganchas. Y creo que no tiene nada que ver que la mitad de la historia la protagonice un colgado. Sí, la mitad de la historia, porque hay dos. Una “arriba”, la principal, la que transcurre en la casa, la genial y también la que asusta pero para bien. Otra “abajo”, en las notas a pie de página. Sí, el supuesto autor/editor del libro, el “colgado” te va comentando debajo la historia que se desarrolla “arriba” y también va narrando su asquerosa vida, la actual y la anterior, las dos igual de insoportables. Este segundo narrador relata su relación con la historia principal, y la ansiedad que le genera, y los terrores nocturnos que le provoca. Tampoco sé si es casualidad que yo haya tenido las peores pesadillas de mi vida mientras me leía este libro. Prometo que no hay escenas terroríficas, ni mucho menos en la novela. Yo, de hecho, no lo consideraría un libro de terror, sino de misterio simplemente. Pero es que SE-TE-ME-TE-DEN-TRO.

Hay incluso un tercer narrador, las notas de los editores. Los editores de este mundo, para que me entendáis, los reales, aunque los muy bichejos también entran al trapo y te engatusan con sus aclaraciones, que no sabes si son fantasía o van en serio.

En definitiva, es un caos, un auténtico laberinto. Tres narradores, más de 700 páginas, al menos dos historias completas y un apartado final de apéndices y anexos que te descolocan más aún. Y los saltos, por supuesto. Vas por la página veintisiete “arriba”, que te manda al pie de página 16 “debajo”, que a su vez te manda al pie de página de la página 235, que tiene su explicación en “las cartas de su madre” anexadas en el apéndice E. Y luego llegas a la página 304, donde tienes que girar el libro para leer los párrafos encuadrados de las siguientes cincuenta páginas y tras los que tienes que volver a la 305, para seguir leyendo tranquilamente.

En fin, este libro es un dolor. Pero vale la pena leerlo si te gustan los retos. Sinceramente, creo que cuando lo terminas recibes un carnet vip platino y entras en el reducidísimo grupo de personas que han logrado escapar de Ash Tree Lane.

Si quieres algo diferente, aquí lo tienes.

Si quieres un libro único, no busques más. Sólo piérdete, en la Casa de Hojas.




Nota: indefinible.