martes, 5 de abril de 2016

No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, de Laura Norton


Título: No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas.
Autor: Laura Norton
Editorial: Espasa.
Año: 2014.
Género: Narrativa.
Sinopsis: Te podríamos contar con más o menos gracia de qué va la cosa, para que te hicieras una idea: que si la protagonista, Sara, es my maja, que si tiene un trabajo muy interesante (es plumista, ¿a que nunca lo habías oído?), que si es un pelín obsesiva y alérgica a los sobresaltos…
Por supuesto, la vida se le complica y se encuentra con que su piso se convierte en una especie de camarote de los hermanos Marx cuando en la misma semana se meten a vivir con ella su padre deprimido, su hermana rebelde y su excéntrico prometido y, sobre todo, el novio al que lleva mucho tiempo sin ver…
Pero mejor no te lo contamos porque te gustará leerlo. Lo único que necesitas saber es que, desde el título, te garantizamos unas cuantas horas de descacharrante diversión como hacía tiempo que no disfrutabas.
  

Mi opinión:
Hacía muchísimo que no me sentía tan íntimamente identificada con una protagonista de libro. Una chica, que se llama Sara, y a la que le pasan un montón de desgracias, ¡de qué me sonará!
Es broma, jeje. Pero sí me refiero a una chica a la que le pasan un montón de desdichas, y todas a la vez. De esto que te pasan trastadas que consideras injustas, que vienen todas a la vez y que no crees merecer y mucho menos poder superar. El karma, el maldito karma, al que le echamos la culpa cuando más nos ahoga. Pero, como bien dice el título de la novela, “No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas”. Y es que, muchas veces, no es que el karma nos torture. Es que nos hundimos en la desgracia, nos ahogamos en un vaso de agua, nos negamos a aceptar la ayuda de los demás y nos regodeamos en nuestra miseria.
Y es que a la pobre Sara, la protagonista, le pasan mil trastadas, y una cosa mala le lleva a otra, y al final ve como su vida, que había dado un cambio tan positivo, se precipita hacia el mayor desastre. Y claro, eso desencadena su demonio interior, sus miedos y ese toque dramático que la acompaña desde niña. Qué, ¿aún no os sentís identificados?
¡Cómo explicar lo mucho que me ha gustado esta novela! Podría decir, por ejemplo, que me la leí en apenas dos días. Porque no podía esperar a ver qué nueva cosa le ocurría a la protagonista, o cómo demonios iba a resolver la nueva desventura que le había ocurrido de repente. Y, como en toda buena historia de amor, por qué chico se iba a  decantar al final.
Esta novela no se puede definir completamente como romántica, aunque hay amor. También hay muchísimo humor, pero no por ello es una novela cómica. Se trata del día a día de una treintañera madrileña que lucha por dar lo mejor de sí, de volar sola laboralmente y encontrar el amor estable que tanto desea. Es una novela de hoy, del día a día, de una realidad tan tangible que asusta.
Lo mejor de la novela podría decir que son los diálogos, sin duda. Se nota muchísimo, y se agradece, que la autora es española, y es que ha conseguido plasmar en el papel las conversaciones más banales, los tonos más auténticos. Esas madres que echan la bronca por todo, esos padres que no saben relacionarse con sus hijas, esos jóvenes que viven por internet… De verdad, los diálogos no pueden ser más auténticos, ¡y más divertidos! Son la joya de la novela.
En mi opinión, el libro está a la altura de las novelas de Elisabet Benavent (@BetaCoqueta). Engancha igual, y no tiene ese erotismo tan monótono.
Y la última novedad es que la novela va a ser llevada al cine, y previsiblemente, se estrenará este mismo año 2016 (como otro montón de libros que serán pelis este año). Ya el elenco está decidido y cuenta con bastantes caras conocidas:




Mi puntuación: un 8 sobre 10.  



1 comentario:

  1. Creo que te torturas demasiado. La vida a veces es dura pero culparse a uno mismo de ello es absurdo, en todo caso culpa a Dios o algo jeje. Respecto al libro pinta bien. Supongo que es aquello de que nada atrae tanto como un personaje al que no paran de sucederle desgracias, y si no fíjate en Escarlata O´hara. Sólo espero que tenga un final féliz. Habrá que averigualo ¿no?

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