domingo, 22 de febrero de 2015

UNA CHEF CON ESTRELLA, de Jenny Nelson

Reseña 5 de 50.


Título: Una chef con estrella (Georgia’s Kitchen)
Autora: Jenny Nelson.
Editorial: Maeva.
Año: 2014.
Género: Cook Lit.
Sinopsis: A sus treinta y tres años, Georgia está muy cerca de ver cumplidos todos sus sueños. Se va a casar con el hombre de su vida y goza de una gran reputación como cocinera en uno de los restaurantes más exclusivos de Manhattan. Pero entonces todo se tuerce: pierde su trabajo por culpa de una crítica nefasta y descubre una cara oculta de su prometido. A la deriva en el competitivo mundo de la alta cocina neoyorquina, Georgia decide alejarse de todo y dar un giro a su vida, por lo que acepta un puesto de souf-chef en un restaurante que se va a inaugurar en la Toscana. Bajo un cálido sol y rodeada del olor a romero, Georgia deberá dejar de lado sus prejuicios, aprender a trabajar en equipo y tragarse su orgullo por haber descendido de categoría en su trabajo. En este entorno idílico, encontrará la inspiración para seguir su camino.

Mi opinión:
Seguramente hay una palabra que te ha llamado la atención de lo escrito anteriormente. ¿No? ¿De verdad? ¡¡Te has saltado todo lo de arriba y has ido directamente a la carnaza de la opinión!! Ayyy, que te he pillado.
Pues no te preocupes, que te lo concreto. La palabra es “Cook Lit”. Lo primero, ¿es una palabra? Buf, mejor no ponernos filólogos… pero digamos que es el último invento de las editoriales para denominar a las novelas (Lit: literatura) relacionadas con el mundo de la cocina (Cook: cocinar). Pero no hablo de libros de recetas, tan de moda hoy en día (reconócelo, tú también has intentado hacer cupcakes en casa desde que están tan de moda). Se trata de libros normalmente protagonizados por cocineras, chefs, reposteras o simplemente aficionadas a la cocina que copan las estanterías de novedades estos días.
En cuanto al libro, hay cosas buenas y malas.
¿Las malas noticias primero? Hay dos cosas que fallan en el libro. Una es que al libro le hace falta una cirugía, de las buenas. Hay frases, y hasta varios párrafos seguidos que no pintan nada. Es como si se hubiese hecho una mala revisión del manuscrito.

“A Georgia le cayó bien al instante.
—Espero que vuelva a visitarnos. Siempre agradecemos cocinar para paladares con criterio.— Geogia inclinó la cabeza hacia la mujer—. Y le prometo que la próxima vez tendré más cuidado con la sal.
Un par de médicos con idénticos pijamas sanitarios verdes y zuecos negros bajaron la escalera y se pusieron a la cola. Uno de ellos miró su busca, le dijo algo a su amigo y subió corriendo otra vez por la escalera.
—Maravilloso. De hecho—la mujer sacó una agenda Louis Vuitton de su bolso y pasó varias páginas—, me encantaría ir a cenar mañana, a las ocho.”

Os aseguro que las dos protagonistas de la escena no están comiendo en la cafetería de un hospital, ni cerca de uno, o al menos, no se comenta nada al respecto. Estos dos médicos no vuelven a cruzarse en el libro. Ninguno de los personajes tiene relación alguna con la rama sanitaria. Entonces… ¿por qué? ¿Por qué, Jenny Nelson? ¿qué pintan estos dos en una escena de una panadería francesa de Nueva York? Lo dicho, una buena cirugía de este tipo de comentarios, hubiera sido más que necesaria.
La otra cosa mala de la novela, y bastante incoherente, es esa gran ausente: la comida. He explicado lo del género Cook Lit, pero no, en esta novela la chef es protagonista, pero no es que se deleite precisamente hablándonos de recetas, describiendo menús, hablando del sabor de su comida preferida… La cocina, sin duda, no es la protagonista de “Una chef con estrella”.
Sinceramente, si queréis leer una oda a la comida, a los sabores, a los olores, a la mezcla de cocina y sentimientos y que casi os den ganas de lamer las páginas del libro, os recomiendo encarecidamente el ya clásico “Como agua para chocolate”.
Pero una vez comentado lo malo, debo ser justa y reconocer que la novela no está tan mal. En un principio puede parecer otra versión de “Bajo el sol de la Toscana”, o “Come, reza, ama” por aquello de la neoyorkina perdida en Italia. Pero no resulta así. Los giros argumentales son abundantes e interesantes. Son varias las ocasiones en las que estás seguro de cómo va a acabar la historia o qué va a decidir la protagonista y, de repente, hace algo totalmente inesperado, o no funciona aquello que creías tan obvio. Es lo que hace que te quedes enganchado a la historia. No es una historia tan predecible como parece, cosa que se agradece mucho.


Mi puntuación: 7 sobre 10.


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